Por qué fracasan las naciones

Damián FronteraDamián Frontera.- Presidente de Redit

La lectura del diccionario es un ejercicio muy recomendable para, de vez en cuando, descubrir nuevas palabras y revisar conceptos que uno cree conocidos. Hace unos días, hojeando aquí y allá, mis ojos se posaron en la palabra “administrar”. Resulta que, etimológicamente, es un vocablo de raíz latina que significa «servir».

Esto me ha hecho pensar en nuestros dirigentes, en nuestra Administración. En mi opinión, una de las claves para el éxito en la gestión, tanto en la empresa como en la política o en la familia, reside en el sentido común. Una familia con pocos ingresos, no irá habitualmente a cenar a una marisquería. Si no nos llega para comprar un apartamento en la playa, alquilaremos uno en verano. En fin, que el sentido común nos invita a ajustar el nivel de gasto a los ingresos y a distinguir entre lo fundamental y lo superfluo. Un buen padre, cualquier padre, trata de servir a su familia y gestiona pensando en el bien de los administrados –sus hijos- y no en el del administrador.

Por eso, muchos nos sentimos defraudados con una Administración que debería estar a nuestro servicio y, sin embargo, parece haber olvidado lo más importante. Todos los días desayunamos con noticias sobre retrasos en los pagos a los colegios, a las farmacias y, por supuesto, el apoyo a la industria hace tiempo que no es prioritario. Hablando de empresa y de I+D+i, ámbito que me es más cercano, los Centros Tecnológicos formamos parte de la larga lista de impagados, con más de 51 millones de euros pendientes de cobro de la Generalitat por proyectos ejecutados en 2010 y 2011. Y eso a pesar de que, según el último informe de la Federación Española de Centros Tecnológicos, los Institutos ahorran a las arcas públicas entre 2.240 y 4.140 millones de euros cada año.

Vivimos un momento muy complicado, pero tenemos que exigir valentía a nuestros políticos, para que no se demoren en priorizar y tomar las decisiones necesarias. Quisiera acabar mi reflexión con una impactante frase del libro “Why Nations Fail” o “Por qué fracasan las naciones”, una de las publicaciones económicas más importantes del año y que comparte el mismo espíritu de lo que he tratado de plasmar en estas líneas. Los escritores, profesores de Harvard y del MIT, sentencian que “los países pobres son pobres porque, los que tienen poder, toman decisiones que crean pobreza”. Esperemos que nuestra Administración tome, de una vez por todas, decisiones que permitan generar riqueza. Sólo eso evitará que nuestros jóvenes corran a hacer cola en las escuelas de idiomas con la intención de buscar oportunidades más allá de los Pirineos…