Innovación y futuro

RAFAEL A. ROS SIMÓ – VICEPRESIDENTE DE REDIT. ARTÍCULO OPINIÓN PUBLICADO EN LEVANTE-EMV

Hace unas semanas se ha presentado el “Estudio Internacional de Cultura Científica” de la Fundación BBVA. En él se compara a 10 países de la Unión Europea y de EEUU. Algunas de sus conclusiones no nos pueden dejar indiferentes. Una de las que más me ha llamado la atención es el hecho contrastado de que la mitad de los españoles no son capaces de citar el nombre de un solo investigador. Según el informe, España está a la cola en casi todo lo relacionado con la cultura científica. Para variar, Dinamarca y los Países Bajos son los que tienen mayor nivel de conocimiento científico en Europa, ligeramente superior al de Estados Unidos. Los peores resultados nos los llevamos Polonia, Italia y España, siendo nuestro país el que tiene la puntuación más baja de todos en cuanto a conocimiento objetivo de cuestiones científicas.

Creo que es absolutamente necesario que reflexionemos a nivel nacional sobre el país que estamos construyendo, que será el legado que dejaremos a nuestros hijos. Coincido plenamente con el comentario del director de la Fundación BBVA, Rafael Pardo, que dijo, que “una sociedad formada en ciencia toma mejores decisiones en temas políticos controvertidos, como la energía”. La falta de estrategia nacional a medio y largo plazo en temas de calado como la educación, la ciencia o la investigación, no nos va a ayudar, precisamente, en la toma de decisiones inteligentes.

En este sentido, como empresario, estoy convencido de que apostar por la I+D+i no solo mejora nuestro presente, sino que también abre las puertas a muchas y nuevas posibilidades en el futuro. Además, puedo decir por experiencia que innovar también es posible en la situación de crisis actual. De hecho, es un factor diferenciador esencial para competir en el mercado.

Puede sonar a tópico, pero es así: los empresarios valencianos nos hemos destacado tradicionalmente por nuestro carácter emprendedor, por nuestro afán de superación y por nuestra creatividad a la hora de idear productos y soluciones. En nuestra tierra se gestan año tras año centenares de proyectos. Algunos son verdaderamente revolucionarios y ven la luz gracias a la colaboración, muchas veces, entre empresas y organismos intermedios, verdaderos especialistas en I+D+i y transferencia tecnológica.

Por mi convencimiento de que la apuesta por la innovación es imprescindible para todas las empresas y conocedor del papel fundamental que los Institutos Tecnológicos juegan en el apoyo a la innovación empresarial, he asumido recientemente el reto de ocupar la Vicepresidencia de REDIT. Es necesario que dejemos atrás las palabras y que todos, empresas, organismos de I+D+i y Administración, pasemos a la acción y planifiquemos estratégicamente un futuro que ofrezca oportunidades a toda la sociedad.